¡Qué bien arde el barroco!

A partir del S. XIX, y no siempre motivado por el anticlericalismo popular, son varios los episodios ocurridos en nuestro país en los que se destruye buena parte de nuestro patrimonio artístico y cultural muchas veces ligado a la Iglesia.

Este reportaje aborda la cronología de los expolios cometidos contra estas piezas de importante valor, pero se centra principalmente en el periodo de la Segunda República. Ofrece los detalles históricos de la evolución política de nuestro país que conducen a esos fatídicos momentos.

El artículo titulado ¡Qué bien arde el barroco! responde a una desafortunada frase atribuida al periodista y escritor libertario Felipe Alaiz de Pablo (Belver de Cinca 1887- París, 1959). Unas palabras que encierran toda la vesania y el odio iconoclasta de una minoría y que supuso la pérdida absoluta de tesoros artísticos.

El trabajo de Emilio Saavedra Alcalá es un excelente estudio sobre la dualidad liberalismo- clerecía, además de un pormenorizado análisis de los hechos que cronológicamente desembocaron en estos trágicos acontecimientos.

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