Número 42 (Noviembre- Diciembre 2012)

Llegamos al final del año con un número en el que destacan varios reportajes sobre varios edificios de Madrid, algunos poco conocidos, pero de gran interés arquitectónico. Nos referimos a uno de los pocos recintos amurallados que se conservan en la Comunidad de Madrid en Talamanca de Jarama, al antecedente del Valle de los Caídos, a la ermita de San Isidro del Campo o a los yacimientos visigodos encontrados en nuestra región. Pero también hay historias para quienes quieran entretenimiento más que otra cosa, como el artículo sobre la vida cotidiana en el Madrid de San Isidro o el crimen ocurrido en el Palacio de la Reina Madre. Un poco de todo para saciar los intereses de todos nuestros seguidores. Y como se aproxima la Navidad y el nuevo año, queremos desear a nuestros lectores unas felices fiestas y un próspero 2013.

 

 
UN ANTECEDENTE DEL VALLE DE LOS CAÍDOS

Durante la Guerra Civil española, el arquitecto Luis Moya, el escultor Manuel Laviada y el militar vizconde de Uzqueta unieron sus pensamientos para idear un homenaje a los principios del Movimienton Nacional. Dicho trabajo estaría basado en tres aspectos: militar, fúnebre y triunfal.

ERMITA DE SAN ISIDRO DEL CAMPO
Tiene una sola nave con coro alto en los pies y pórtico. En la cabecera, cúpula soportada por pechinas y linterna. En el atrio, una inscripción testimonio de su creación. Sobre el pórtico, un cuerpo con tres compartimentos. En el centro, imagen de San Isidro, a los lados, campanas.
 
CRIMEN EN EL PALACIO DE LA REINA MADRE
En el Diario Oficial se publicaba este luctuoso asunto: “Parece que en la tarde del martes último fue asesinada en su cuarto el ama del señor Fulleda, capellán de la reina María Cristina que habita en su mismo palacio de la calle de las Rejas. Esta señora, joven y hermosa en extremo.
 
DOSSIER: YACIMIENTOS DE ÉPOCA VISIGODA EN LA COMUNIDAD DE MADRID
Son casi setenta los enclaves arqueológicos en la Comunidad de Madrid de los que se han recuperado valiosos restos de estructuras y objetos de esta oscura etapa histórica, testigo de decisivas transformaciones políticas, económicas y sociales que sirvieron de puente entre la Antigüedad y la Edad Media y que hoy podemos repasar en este dossier.
 
PRIMERA HUELGA GENERAL EN MADRID
Con reivindicaciones contra el bipartidismo, la falta de representación, por un cambio de régimen, por el problema de la vivienda y las subsistencias, por un salario en consonancia con los precios, podemos pensar que nos estamos refiriendo a los tiempos actuales; sin embargo, esto ocurrió el 13 de agosto de 1917.
 
EL MUSEO GEOMINERO
El Museo Geominero pasa desapercibido para las personas que transitan por la calle Ríos Rosas y se maravillan ante la espléndida arquitectura de la Escuela de Ingenieros de Minas, pero pocas se imaginan que en el edificio contiguo, en el número 23, se encuentra uno de los museos más sorprendentes de Madrid. Se encuentra del Museo Geominero, emplazado en la sede del Instituto Geológico y Minero de España, cuya fachada de la calle Ríos Rosas no destaca como la Escuela de Minas, pero una vez dentro, los mármoles del vestíbulo y de la escalera principal y las vidrieras de la galería de la primera planta, anticipan el asombro y el deleite que puede proporcionar al visitante.
 
LA VIDA COTIDIANA EN EL MADRID MUSULMÁN
La época en la que vivían las tres culturas está llena de interrogantes, dónde habitaban, cómo vestían, cómo se alimentaban, cuáles eran sus costumbres y formas de relacionarse…
 
EL ARCABUCERO
En el Madrid del S. XVIII, el arcabucero era una figura clave en la salvaguarda de la vida del rey. Los más destacados podían acceder, superadas las dificultosas pruebas a la Armería de la Real Ballestería fundada por Carlos III. Estos funcionarios reales llegaban a ser arcabuceros de número lo que implicaba reconocimientos social y bienestar económico, incluso sus viudas tenían asegurada la estabilidad.
 
XXV AÑOS DE LA ENTRONIZACIÓN DE ALFONSO XIII
Madrid se vistió de largo para celebrar los veinticinco años de la entronización de Alfonso XIII, en esos días centrales de mayo, edificios de particulares, de sociedades y corporaciones de todos los barrios de la ciudad estaban engalanados y adornados. De entre las “colgaduras” el letrero más repetido rezaba: “Dios guarde al Rey”. Por la noche “el efecto no era menos brillante” al iluminarse muchas casas.

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