Embajada a Tamorlán

tamorlanEl 21 de mayo de 1403 partió de Madrid una comitiva compuesta por varios hombres elegidos por el rey Enrique III cuyo destino era la lejana Samarcanda. El objetivo no era fácil, una misión diplomática tal y como conocemos hoy pero con los medios y recursos del recién estrenado siglo XV, todo un reto.

El objetivo era el siguiente: aquellos embajadores debían hacer llegar cartas y obsequios, en nombre del rey de Castilla, como señal de amistad y alianza en la lucha contra el Imperio turco al señor del Imperio mongol, Timurbec, también llamado el Gran Tamerlán.

El detallado relato de aquella proeza salió directamente de la pluma de uno de aquellos hombres ilustres que componían la expedición, nos referimos a Ruy González de Clavijo. Fue él quien escribiría el diario de a bordo durante los tres años que duró el arduo viaje. Aquel sería el primer libro de viajes de la literatura castellana.

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