Madrid y la Ciencia: Operación Baharí

Se cumplen 50 años de «Operación Baharí», con la que comenzó en España el control de aves en aeropuertos, precisamente el mismo año 2018 en el que se conmemoran los 90 años del nacimiento del principal protagonista de dicha historia, Félix Rodríguez de la Fuente (1928-1980). Aprovechando las efemérides, recordamos una de las hazañas menos conocidas del eminente naturalista español, realizada en Madrid, en la que se mezclaron la ciencia y sus aplicaciones.

La Operación Baharí en particular, pero la construcción del mito del más conocido naturalista y mejor divulgador científico del siglo xx y acaso de la historia de España, precisamente el Dr. Félix Rodríguez de la Fuente (1928-1980), recibieron sus apoyos más firmes en Madrid. Con mucho, quien mejor ha contado su vida ha sido Benigno Varillas, en su magnífica obra Félix Rodríguez de la Fuente. Su vida, mensaje de futuro (2010), de la que tomo los datos de su biografía que a continuación voy presentando.

Seducido a los 12 años por una experiencia infantil consistente en presenciar un fenómeno cinegético natural, el de la caza de patos por un halcón peregrino en su Poza de la Sal natal, y decidido a los 17 a resucitar el modo de caza conocido como «arte de cetrería» –caza con aves de presa o rapaces entonces en España abandonada– se lanzó a ello en picado, como sus queridos halcones: una aventura que duraría toda su vida. A partir de aquí, no paró de estudiar por cuenta propia –que es como más y mejor se aprende–, de visitar bibliotecas, de desempolvar pergaminos… Su familia fue fundamental en la forja de su amor a la naturaleza, retrasando su escolarización, lo cual le permitió disfrutar del campo como un enano. Los prismáticos que le regalara su padre cuando solo tenía trece añitos le convirtieron en un estudioso ornitólogo y un auténtico experto en bird watching (observación de aves), que es como nos iniciamos los naturalistas en ornitología.

Tan fuerte fue la atracción que sintió Félix por la naturaleza que, licenciado en Medicina, especializado en Estomatología en Madrid –con estudios más que suficientes para entender cualquier fenómeno zoológico, por científico o abstruso que pudiera ser con tal de realizar las lecturas y consultas adecuadas– y con trabajo fijo de dentista en la consulta del Dr. Sol, es decir, con su vida profesional más que encarrilada, lo dejó todo por su pasión por la naturaleza, por la caza con halcón en puño, sin un duro en el bolsillo. Y, sin duda, salió más que airoso de este lance, como se diría en términos cetreros. Lo exótico de la cetrería le facilitó hacer demostraciones públicas de vuelo de halcones al puño frente a gente importante de la época, dándose así a conocer a una élite que le ayudó a desarrollar su actividad profesional, que tanto bien hizo después.

Pasemos a Operación Baharí, primer beneficio a nivel social en época contemporánea española que Félix consiguió, a base de la aplicación del arte de cetrería, cuyos pormenores han sido contados con detalle en el libro Soltando pihuelas (2002), del madrileño y experto en cetrería Dr. Javier Ceballos, principal impulsor y delegado del Ministerio de Cultura por parte española para la declaración del arte de cetrería como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en 2010.

Corría el convulso año de 1968 cuando el Dr. Rodríguez de la Fuente fue recomendado al Ejército estadounidense por uno de sus miembros, el también célebre cetrero A. Graham, teniente coronel y director de la United Peregrine Society Ins., para hacer frente a un problema que en 1967 le había causado la pérdida de 100 millones de las pesetas de entonces en la Base Aérea de Utilización Conjunta de Torrejón de Ardoz: los choques de aviones con aves, mayoritariamente sisones, problema conocido internacionalmente por bird strike. Según la Administración Federal de Aviación de EE. UU. (FAA), los impactos de aves en las aeronaves suponen algo más de 350 millones de euros anuales (500 millones de dólares). Cualquiera que quiera hacerse una idea del resultado de un bird strike puede ver la magnífica película Sully, protagonizada por Tom Hanks. Años después de comenzar Félix su trabajo en Torrejón, el aeropuerto JFK –donde ocurrieron los hechos narrados en el film– adoptó el sistema de la cetrería para proteger vidas humanas y evitar pérdidas económicas.

Félix aceptó el reto del Ejército americano, y lo llamó «Operación Baharí», término este último árabe que significa halcón. Dicha operación consistió en utilizar sus halcones como medio para ahuyentar a las aves involucradas en los choques, algo que no requería necesariamente eliminarlas: bastaba con volar halcones para espantarlas de manera natural, respetuosa y sostenible. Echando mano de su bagaje cidiano había bautizado a sus halcones con los nombres de Minaya, Perla, Durandal, Doña Aldonza, Doña Elvira y Don Mendo, halcones y algún que otro cetrero más que le acompañaron en la nueva aventura. El éxito fue de tal calibre que en el primer año de la aplicación del sistema hubo cero pérdidas. En 1970 Aviación Civil le propuso hacer lo propio en el aeropuerto de Madrid-Barajas, lo cual llevó a cabo mediante Operación Baharí II.

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