Número 88 (Julio – agosto 2020)

Sabemos, estimados lectores que julio y agosto perderse por las calles de Madrid es casi imposible dada las altas temperaturas que azotan a la Villa en estas fechas. Así que, ¿Qué mejor que quedarse en casa, fresquito, disfrutando de una agradable lectura? En el Madrid Histórico de este verano os traemos un dosier dedicado a, como no, Perez Galdós. Este convulso 2020 se cumplen 100 años de su fallecimiento y por eso caminaremos por las entrañas más castizas de la capital, repasando los lugares que habitó el padre de ‘Fortunata y Jacinta’. También reviviremos uno de los años más aciagos de la historia de Madrid, aquel en el que el hambre y la miseria mellaron a la población madrileña. Una calle que acaparará muchas miradas en este número es la Corredera baja de San Pablo, donde descubriremos que vivieron, entre otros, Rosalía de Castro o Antonio Machado. Como veis, contenidos muy apetecibles, entre otros muchos y por supuesto acompañados de nuestras habituales secciones como la de jardines históricos, que en esta ocasión nos acercará a la Quinta de Torre Arias o el minucioso paseo que desde ‘Mirador Madrid’ haremos por el Barrio de Las Letras. Este verano, te vayas o no de vacaciones, no dejes de sumergirte en el pasado de Madrid con este completo Madrid Histórico.

Las casas de Galdós en Madrid  

Benito Pérez Galdós (1843-1920), el genial escritor, canario de origen y madrileño de adopción por voluntad propia —«Nací a los veinte años, en Madrid…»—, vivió en la capital de España durante más de sesenta años, desde su llegada a Madrid a finales de 1862 hasta su fallecimiento el 4 de enero de 1920, de forma casi ininterrumpida. En Madrid habitó diversos inmuebles cuyo emplazamiento es relativamente conocido, aunque prácticamente casi ninguno de ellos se mantenga hoy en pie.

La Corredera Baja de San Pablo  

En esta calle hay un edificio que ocupa toda una manzana triangular cuyo origen nos remonta al año 1606 en el cual se comenzó a construir el hospital y la iglesia de San Antonio de los Portugueses, más tarde de los Alemanes. Felipe V en el año 1702 donó este complejo a la Real Hermandad del Refugio y Piedad de Madrid, la institución de caridad más conocida en Madrid durante los siglos xvii y xviii, que sigue teniendo abiertas sus puertas en el siglo xxi. En esta calle también vivieron escritores famosos como Antonio Machado, Rosalía de Castro y Ramón Gómez de la Serna.

¡Viva el pan a peseta! 

Durante un año Madrid y sus alrededores sufrieron una terrible hambruna que, a diferencia de otras ciudades, no fue motivada por un asedio ni ningún otro tipo de causa militar, sino por la conjunción de años de malas y escasas cosechas y la errónea convicción por parte del Empecinado de que por el hambre obligaría al rey José I abandonar la corte. Fue un sufrimiento inútil que sólo afectó a una población harta de la guerra que celebró el fin de su calvario al grito de «¡Viva el pan a peseta! ».

El reedescubrimiento de la Sierra de Guadarrama

A finales del siglo xix e inicios del xx, Madrid concretamente y toda España en general se suma a la nueva tendencia, generalizada en Europa, de acercar la naturaleza y lo verde a las ciudades. En dicho proceso de redescubrimiento de la naturaleza jugarán un papel fundamental en Madrid la Institución Libre de Enseñanza de Francisco Giner de los Ríos y discípulos suyos como Constancio Bernaldo de Quirós o los conocidos hermanos Kindelán, pioneros en el redescubrimiento de la sierra de Guadarrama.

La batalla del Jarama, III: Los vestigios de la contienda  

El final de los combates por dominar las alturas sobre el valle del Jarama dio como resultado un escenario de agotamiento y extenuación en el que ambos bandos se parapetaron para resistir hasta el final de la contienda sin apenas cambios en la línea del frente. Desde ese momento, y durante dos largos años, la tónica habitual fue la construcción de búnkeres, parapetos y nidos de ametralladora, así como la excavación de centenares de kilómetros de trincheras para aferrarse a un terreno del que ninguno de los contendientes estaba dispuesto a prescindir.

Jardines históricos de Madrid: Tatiana Pérez y la Quinta de Torre Arias 

Tras pasear en la anterior entrega de esta sección por los jardines y huertos de la Quinta de los Molinos, nos dejamos caer ahora por la cercana Quinta de Torre Arias. Aunque actualmente muchas de las edificaciones que dieron en su día renombre e importancia a esta enorme finca estén hoy en plena rehabilitación, todavía es posible apreciar la grandeza que otrora alcanzó y de la que fue en gran medida responsable su última propietaria, Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, cuya vida está indisolublemente ligada a la de esta insigne quinta madrileña.

¡Disfruta ya de todos los contenidos de Madrid Histórico 88 sin moverte de casa!

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