El número estival de la revista Madrid Histórico hará un interesante recorrido por la geografía de la Madrid y su Comunidad. Dentro de la propia capital, caminaremos con pausa y muy atentos a todo lo que nos ofrece la historia de la calle Valverde, ubicada a espaldas de la Gran Vía. También nos adentraremos en los motivos que provocaron una de las revueltas más conocidas de la Villa y Corte, el Motín de Esquilache. Pero también nos desplazaremos hasta el pueblo de Vicálvaro, para saber cómo se vivió allí la proclamación de la II República y seremos consciente de cómo se construyó la presa del Pontón de la Oliva.
Como siempre, una revista repleta de historias que nos ayudarán a entender mucho mejor el entorno en el que vivimos.
Dosier: La calle de Valverde, una calle de conventos y Reales Academias
A pesar de no ser especialmente grande ni larga, con sus cuatrocientos metros de trazado la calle de Valverde acumula no pocas vivencias. Denominada en un primer momento calle de las Victorias, aquí habitó un importante convento e incluso la Real Academia Española; también ha contado con ilustres vecinos e incluso protagonizó una novela de Max Aub.
EL 14 de abril en el pueblo de Vicálvaro
Tras las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 el régimen político español cambió. Este proceso se vivió con gran intensidad en todo el país y, de una manera muy directa, en los pueblos cercanos a Madrid, hoy absorbidos por la capital. Se había instaurado allí una población de mayoría obrera, migrantes atraídos por las oportunidades de empleo, que fueron protagonistas de la rápida difusión de las ideas republicanas. El análisis de lo sucedido en Vicálvaro sirve para conocer cómo se desarrollaron estos acontecimientos en esos pueblos. Veremos su situación económica y su población, factores clave en la implantación del republicanismo.
El ferrocarril de Moncloa a Pacífico y Arturo Soria
Probablemente, la mayoría de los vecinos que en la actualidad viven en las calles por las que debió atravesar este ferrocarril, realizado su proyecto entre los siglos xix y xx desconocen su existencia. Es una consecuencia por efecto de la industrialización, como sucedió en las grandes ciudades europeas, del Ensanche de Madrid en esas centurias en las que intervinieron los grandes urbanistas de la época: Carlos María de Castro, Pedro Núñez Granés y el muy famoso Arturo Soria y Mata. Su retraso en el tiempo, su carestía y, especialmente, los planes urbanísticos del Ayuntamiento de Madrid, lo hicieron irrealizable.
La presa del Pontón de la Oliva
Hacia mediados del siglo xix la capital atravesaba serias dificultades para abordar el problema que venía arrastrando durante mucho tiempo: asegurar el abastecimiento de agua a los madrileños. Ante este gran reto que se le planteó al Estado, este encontró la solución en la mano de obra presidiaria, a través de la cual se construyó la presa del Pontón de la Oliva. En este contexto surgió el presidio del Canal de Isabel II, cuyos presidiarios ejecutaron una obra hidráulica sin parangón en España hasta la fecha. Pero levantar esta colosal infraestructura supuso para ellos un esfuerzo titánico, soportando durante años unas condiciones precarias de vida y una penosidad y peligrosidad laboral constante, pagado en multitud de ocasiones con el coste de sus propias vidas.
El Motín de Esquilache
Ocurrida en marzo de 1766 en Madrid, hablaremos de una de las revueltas populares más significativas del reinado de Carlos III. Provocada por el descontento social ante las reformas impulsadas por el ministro Leopoldo de Gregorio, marqués de Esquilache, el conflicto estalló cuando se prohibió el uso de capas largas y sombreros de ala ancha, medidas que buscaban mejorar la seguridad urbana pero que fueron vistas como un ataque a las costumbres populares. Sin embargo, más allá de la vestimenta, el motín reflejaba el malestar por la subida de precios de alimentos básicos, así como la influencia extranjera en el Gobierno.
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