San Francisco el Grande

La Real Basílica de San Francisco el Grande se construyó en Madrid, en la Plaza de San Francisco, s/n, entre el día 8 de noviembre de 1761 y el 6 de diciembre de 1784. Es uno de los edificios religiosos más importantes de Madrid por su gran tamaño, su planta circular y las grandes dimensiones de su notable cúpula. La construcción fue azarosa, larga y problemática y, aunque el edificio es obra del siglo xviii, la decoración interior corresponde casi totalmente a un programa decorativo del siglo xix

La tradición cristiana afirma que san Francisco de Asís (1182-1226) llegó a España alrededor de los años 1214 o 1215, posiblemente para visitar la tumba del apóstol Santiago en Santiago de Compostela. En su camino de ida o vuelta a esta ciudad gallega, san Francisco pasó por la modesta villa de Madrid y vivió en un chozo o cabaña al lado de una ermita dedicada a Santa María. Varios seguidores de san Francisco se le unieron y transformarían el asentamiento en un sencillo monasterio que sería sucesivamente reconstruido y agrandado. La ermita de Santa María se transformó en una iglesia que fue ampliada en el siglo xiv, cambiándosele el nombre por el de Jesús y María; en ella, durante los siglos xv y xvi, las casas nobles madrileñas construyeron capillas funerarias y veneraron la imagen de Nuestra Señora del Olvido, conservada actualmente en una capilla de San Francisco el Grande.

Pero dicha iglesia de Jesús y María se había quedado muy pequeña en el siglo xviii, su fábrica era simple y sus cimientos poco sólidos. Además, el número de frailes había aumentado mucho con el paso de los siglos. Por lo tanto se decidió construir una iglesia nueva y grandiosa —la actual San Francisco el Grande— de acuerdo con los nuevos tiempos de una ciudad importante como Madrid. La demolición de la iglesia de Jesús y María empezó el 31 de agosto de 1760, trasladándose el Santísimo Sacramento objetos religiosos e imágenes a la capilla de la Venerable Orden Tercera. Los franciscanos designaron a Ventura Rodríguez para delinear los planos de la iglesia nueva; este propuso en 1761 una iglesia de planta clásica de tres naves, transepto, crucero y dos torres. Pese a que Ventura Rodríguez era un arquitecto importante y reconocido, su proyecto fue rechazado por los franciscanos, que inmediatamente seleccionaron al hermano franciscano Francisco Cabezas para la elaboración de planos nuevos. En principio, parece que los frailes franciscanos se opusieron al proyecto de Ventura Rodríguez porque el coro quedaba situado detrás del presbiterio, lo que además impedía la instalación de un retablo. También era necesario en el proyecto de Rodríguez que la nueva iglesia ocupase una parte de la vía pública, a lo que se opuso el Ayuntamiento de Madrid.

Pero curiosamente los arquitectos municipales, Francisco Pérez, Francisco Prieto y Eugenio Moradi, sí autorizarían al proyecto de Francisco Cabezas a ocupar parte de la vía pública. Tampoco el proyecto de Ventura Rodríguez satisfacía a los franciscanos en lo simbólico, que deseaban una iglesia circular con una enorme cúpula a la manera de la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén o de Santa Sofía en Constantinopla. La gran cúpula proyectada por Cabezas para San Francisco el Grand mide treinta y tres metros de diámetro, superando en nueve metros a la de los Inválidos de París, por Hardouin Mansart; en dos, a la de San Pablo en Londres, por Wren; y en seis, a la del Panteón de París, por Soufflot. Ventura Rodríguez, en su proyecto original, había diseñado una cúpula de apenas once o doce metros de diámetro.

Francisco Cabezas elevó su proyecto a sus superiores franciscanos el 1 de julio de 1761 y fue aprobado. El Ayuntamiento de Madrid también los aprobó, así como la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, el día 15 de septiembre de 1761. El proyecto de Cabezas consistía en una iglesia de planta centralizada circular cubierta por una cúpula enorme, seis capillas laterales —tres en el lado del Evangelio y tres en el lado de la Epístola— separadas por fortísimos machones, al oeste el gran presbiterio para el altar mayor y al este la fachada principal con tres puertas en arco que dan paso a un pórtico trapezoidal a modo de vestíbulo o nártex, y delante de este un pequeño atrio enrejado; es decir, muy diferente a lo pensado por Ventura Rodríguez. El pórtico de entrada mide veintitrés metros de ancho y diez de largo; el coro sobre la entrada tiene veintiún metros de largo por trece de ancho; el presbiterio, veintiún metros de largo por trece de ancho; las capillas laterales, doce metros de largo por diez de ancho; y la cúpula posee un diámetro de treinta y tres metros, una altura interior de cuarenta y dos y arranca sobre los muros a diecisiete metros del suelo.

Podrás leer el artículo completo en el número 79 de Madrid Histórico

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